All available.

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Hoy, tengo ganas de ti...!!!

Mi Señora es mi Pastora









“Mi Señora es mi pastora,
descanso a sus pies,
como descansa el ciervo que a las fuentes de agua pura va a beber, besándolos,
como de su mano que me guía por cañadas oscuras,
lamo su entrepierna,
crezco en su dominio y
soy bautizado cada día
purificándome con sus adorables castigos
que mi verga recibe con alegría”

Son las doce de la noche, la hora de abandonar mis obligaciones diarias. Ella me espera preparada para una sesión de dominación, desconozco su desarrollo, pero confío plenamente en sus buenas artes. Ella me dirige por las sendas escarpadas hasta llegar a la cumbre de mi pasión y de la suya, para traspasar los límites de mi resistencia y dejar reposar mi cabeza en el potro de tortura. Suave y delicada tortura a veces, otras severa y dura... aún quisiera más y más, allá en donde se confunden dolor y placer.

“Protégeme, Señora,
me refugio en vos,
consuelo de mis pesares.

Encantadora de rabos,
a tus pechos invocan todos los que te conocen.
Y adoran en silencio, las vergas de tus conocidos.

Déme Señora su aliento para dejarme
caer excitado de solo pensar
que mereceré ser pisado y violado”

Llegado ha el momento, que hincado de rodillas, vendados mis ojos, atadas mis manos en la espalda, mi Señora sentada me da de mamar sus grandes tetas de seda y mármol, lamo sus pezones absorbiendo sus aureolas y escuchando sus cálidos gemidos. Sus manos me toman la cabeza echándomela atrás, sus preguntas me hacen temblar. Si no respondiera según sus deseos de dueña, acaso me abandonaría y mi alma quedara huérfana de su poderío.

Sé que mi Ama y Señora no me abandonará, sé que su mano poderosa y segura me guiará hasta donde he de llegar, humillado y sometido, como perro fiel y leal, que en ello se complace. Me complazco en hacer la voluntad de mi Ama. Sus deseos son mis deseos. Sus fantasías son las mías. Me apropio de sus órdenes y corro presto a complacerla. Porque donde están sus goces allí están los míos. Sólo gozo en el gozo de mi Señora.

¡Guíame, Señora Mía!
Háceme recostar en vuestro seno
en donde mi alma de niño
añora las fontanas del amor.

Me tira del pelo, y me escupe en la cara, diciéndome: Quiero que seas mi perro, ¡cabrón! ¡Chúpame la polla!. Mi Ama me guía entre sus piernas y siento uno de sus consoladores, que ella lleva puesto encima. Lo lamo con pasión. Sé que será mío...que mi Ama hará de mí un puto perro y se divertirá haciéndome que sea el perro más putón y guarro del planeta, en esa noche oscura, en donde sólo una tenue luz nos acompaña. ¡Cómo me gusta, Dios! ¡Cómo me gusta....quiero más, quiero más...! Pero he de callar, que en el silencio mi Ama entienda el lenguaje de mi cuerpo desnudo y trémulo, esperando ser poseído hasta el fondo. Espero sumisamente que mi Ama se encienda y me posea. No estoy seguro de sus intenciones. No quiero adivinarla, quiero dejarme guiar por su sabia mano. No quiero desear nada solo complacerla.

Mi Ama me quita el consolador de la boca y me ofrece lamer sus genitales. Su coño ya mojado, rezuma miel y tomillo. Mi lengua recorre sus labios y se adentra en lo prohibido. Mi Ama se enfada...parece que no lo he hecho bien. Con mano firme me suelta un bofetón - ¡Cabrón!, hazlo bien!, cómeme el chocho como sabes que me gusta!.  Abro mi boca y mordisqueo sus labios, su clítoris, su chocho entero, paso y repaso mi lengua degustando el manjar de sus mieles. Mi polla resiente los dones de su Ama... me manda parar y ponerme derecho, con los tacones me la pisa varias veces, apretándola entre los zapatos rojos de tacón alto y fino. Moviéndomela de un lado para otro, hacia delante, hacia detrás. Me siento levitar con la cola colgando hacia un lado y otro, con mi Ama riéndose de su juguete y disfrutándolo. Sé que a mi Ama le gusta mi polla, me lo ha confesado varias veces. Lo que más le gusta es torturármela como si fuera un muñeco de peluche.

¡Quiero que mi Ama me castigue los genitales, quiero que me castigue mi polla! Deseo sentir la anilla en la base de mi pene, quiero el bondage en mi rabo y en cada uno de mis huevos por separado, sueño con las pinzas en mi capullo, en mis huevos, detrás, delante... en todos los sitios. Y como un sueño, mientras yo soñaba en servirla más y más, ella me preparaba mi polla y mis huevos para sufrir la dura tortura del bondage y las pinzas.

¡Oh, Señora, cuánto placer en ser su esclavo, su juguete!
Mi garganta expresa el agradecimiento de ser lo que deseo.
Llego por momentos a ser el que soy ...y espero
Espero como la tierra espera
¡al arado hendirse en la tierra mojada!

Mi Señora me fotografió mis genitales. A ella le encanta tener las fotos de cada sesión, cuando los tortura y los excita. En su ordenador me exhibe a sus amigos...Sé que muchos quisieran estar con mi Señora, y sé que algún día estaré al lado de otro perro sumiso sirviéndola para su mayor diversión. Mi Señora prepara una rehala y hacer sesiones reales con varios perros a la vez. Si me portara bien, quizá ella me elegiría como su ayudante principal.  También mi Señora desea compartirme con otra Ama. Yo estoy a su disposición para ser el juguete de ambas y que me torturen como les plazca, que me humillen y sometan a su antojo. ¡Con ello sueño!


                                                           perro III de Divina Perla

¡Castígueme, Señora!
Por osar pensar en otra...

Sacó su fusta y me pegó en la polla, en los huevos, entre las piernas, en las nalgas, en los muslos. Yo gritaba, no me gusta que me peguen, pero mi Ama se explaya con la fusta. Es uno de sus castigos preferidos. Me pega en mis tetitas, me vuelve a pegar en mi polla, en mis huevos, en mis nalgas, entre las piernas, entre las nalgas. Me hace daño, me dejará señales, pero no digo nada, deseo servirla.

                                                      perro III de Divina Perla
Mi Ama me empuja hacia el sillón, y esposado, vendado, pinzado, anillado, me abre el culo y me introduce con precisión un consolador anal. Mi placer es enorme...deseo tanto servirla. Después lo sacó, untó de lubricante el que llevaba puesto y me lo metió... ¡cómo se movía! ¡cómo se movía!

- ¡Me encanta follarte! ¡Me encanta follarte! ¡Mira como te jodo, perro!

El cuerpo de mi Ama se movía metiéndome su consolador más y más y más adentro. Mi Ama gritaba, sudaba mientras movía sus riñones a los compases de mi mente que decía “Fólleme más, fólleme más, soy su perro esclavo”

- ¡Toma, toma, cabrón, golfo! ¡Toma, perro! ¡Disfruta, perro cabrón, que te estoy follando como mereces!

Mi Ama no paraba de follarme más y más... La emoción, la pasión me embargaba, estaba al borde del paroxismo, pero quería que mi Ama continuara follándome como a un perro. Ella me follaba y me daba fustazos, ¡cuánto placer, cuánto dolor, cuánta excitación!

Me quitó la pinza del capullo y el bondage de los huevos, dejó algunas pinzas y las anillas, me colocó el cinturón del consolador dejando el consolador en mi ano, entonces deslizando su cuerpo por entre mis piernas, cogió mi polla mientras el consolador me penetraba, yo estaba a punto de reventar, no podía más, mi excitación me hacía gritar de placer, estaba en la otra dimensión...

 Gritaba y jadeaba mi Señora y sudaba, me estaba ordeñando mi polla, quería sacarme toda la leche, dejarme los huevos vacíos...y me ordeñó sacando toda mi leche... yo jadeaba, sudaba, gritaba, me quedaba exhausto de estar en el otro lado y volver para correrme..., correrme..., correrme....

Quedé satisfecho de haberla regado su cara con el torrente de mi semen anhelando que se repitiera prontamente.

Mi Ama con el rostro lleno de lefa me besó la frente y sentí sus labios rozar los míos.

¡Mi alma agradece sus bondades Señora
y las añora cada día!

Su perro fiel

                                                                      
                                               Divina Perla