All available.

All available.
Hoy, tengo ganas de ti...!!!

Iniciándome



                                         Estas no eran las medias pero éstas son muy sugerentes, creo yo.


INICIÁNDOME

Las medias negras de malla, los tacones negros de tacón alto fino, la falda negra por encima de mis rodillas, una camisa negra que dejaba divisar mi sujetador negro. Las cuatro de la tarde, ya estaba maquillada, rojo para los labios, negro para los ojos, el pelo castaño con mechones blancos dejado al viento. Tomo el coche y acelero, no puedo llegar tarde, no conozco aun a mi amo personalmente y no se como reaccionará si llego tarde. Por fin, en quince minutos estoy sentada en el café, un café grande con los aseos en frente de mí y la barra a mi derecha, yo miro hacia la puerta para que cuando él llegue me reconozca, aunque voy vestida según sus instrucciones. Cuatro y media en punto, se abre la puerta y aparece, sin duda es él, de negro impecable, esbelto y bien hecho, sin dudarlo se dirige hacia mí. Saludos de protocolo llenos de cortesía por ambas partes. Nos sirven las bebidas. Su mano se dirige hacia mi entrepierna que se abre sin oposición ninguna.

-         Quítate el sujetador y ponlo encima de la mesa -. Sin atisbo de perturbación me lo ordena.
-        
Mi sorpresa fue mayúscula y mi negación rotunda...Manifesté que yo no le serviría como sumisa pero se empeñó en que tenía madera. Después de un tira y afloja me ordenó que fuera al aseo y me quitara las medias y se las entregara, mientras sus dedos se escabullían entre los labios de mi sexo y sentía mi humedad y excitación. Yo no quería, temía que alguien de los presentes notara la acción... tenía pudor de hacerlo públicamente, pero él insistió y al fin, fui al aseo y me despojé de mis medias negras de malla, quedando mis piernas al desnudo. Me llegué a la mesa y se las entregué, él las depositó sobre la mesa, yo quería meterlas en mi bolso pero él me lo impidió.

- Ahora, quítate el sujetador delante de todos y ponlo encima de la mesa-. Me ordenó sin pestañear.

Como iba a quitarme el sujetador delante de todos, se percatarían...

-         No, no lo haré, no sirvo para esto.
-         Sí, si lo harás, vé al aseo y hazlo.

Me levanté y así lo hice. Salí dejando traslucir mis tetas y mis pezones tiesos ya a través de la camisa transparente. Sentí como las miradas se fijaban en mí, en mis senos. Entregué el sostén a mi amo y él lo dejó sobre la mesa. Yo quería guardarlo en mi bolso pero él posó su mano sobre el sostén y... como yo quería que el camarero no se diera cuenta, me giré para que no viera que había encima de la mesa aparte del cubata y el café. Me hizo desabrochar mi camisa y dejar vislumbrar mis blancos senos que acarició libremente y sin preocuparse de los otros. Después me besó diciéndome, así me gusta pequeña, así me gusta. Volvió con sus dedos a acariciar mi sexo ya bien mojado mientras me besaba.

A los cico minutos, me guardó mis prendas en mi bolso y nos levantamos para subir a la habitación que habíamos reservado. Salió tocándome el culo. Yo temía por el camarero que no nos había quitado la vista de encima ni siquiera un segundo excitado por la singular situación que contemplaba, se diera cuenta del tejemaneje.

Subimos a la habitación. En ella estaba su fusta, su gato de colas, sus pinzas, sus esposas...todo lo necesario para someterme a sus deseos implacables. Se sentó en el sofá de la suite tranquilamente.

-         Desnúdate como una puta.

Lentamente me fui desabrochando la camisa mientras mi mirada se posaba en el suelo y la de mi amo sobre mi cuerpo blanco y reluciente. Caía la camisa y mis hombros se echaron hacia atrás ofreciéndole los senos de sumisa, sin dejar de mirar al suelo. Me desabroché la falda y contorneé las caderas para que cayera y dejara a su vista mi vientre y mi sexo  bien depilado para su mayor disfrute.

-         Arrodíllate y ven y ponte a mis pies como una perrita. Tócate ese chocho mojado de putita que tienes.
-         Sí, mi amo.

Me acaricié mi chocho mojado a sus pies, y sus manos oprimieron mis tetas pellizcando mis pezones y diciéndome si me gustaba ser su perra... Tanta era mi excitación que solté un alarido de placer.

-         Ponte de pie, perra, de cara a la pared, los brazos en alto y las piernas separadas.

Tomó su gato de veintiocho colas y empezó a flagelar mi espalda, primero suavemente y después cada vez más fuerte. Flageló después mis nalgas y mi entrepierna, primero despacio y luego cada vez más fuerte hasta hacerme gritar de dolor....

-         Vuélvete, puta...

Me besó en los labios y en posición abombada comenzó a darme latigazos en los pechos, en el vientre, en el chocho y cuando yo hacía como para retirarme, me ordenaba que los presentara más y me pegaba aún más fuerte.

-         No me gusta que una zorra como tú se retire de mi látigo sin permiso, es más cada vez que descargue el gato sobre ti me darás las gracias.... ¡Záss...! ¡Zás...!
-         Gracias, mi amo.
-         ¡Zás...Zás...Zás ¡
-         Gracias, mi amo
-         ¿Te gusta la fusta?
-         ......mm....mmm...mmmm
-         Contesta, zorra! -, dijo enfadado.
-         Sí, mi amo.

Y tomando su fusta descargaba su cólera sobre mis pezones y sobre mi sexo, sobre mi clítoris...me besó y penetró sus dedos en mi sexo.

-         Estás mojada, zorra! Así me gusta... Arrodíllate....Chupámela.... Chupámela mejor, zorra, que sabes hacerlo...

Me estaba mojando toda, me sentía muy zorra y me gustaba como me trataba y cómo estaba dándole placer a su rabo que en la boca creció y se puso largo y tieso. Tenía muchas ganas de ser penetrada y follada, pero mi amo me puso las esposas y me llevó a la cama en donde siguió dándome el castigo y dándome a mamar su rabo. ¡Qué placer ser por fin su puta!

Llamó al camarero para que nos trajera unas bebidas. Vino el camarero con el paquete a punto de estallar, imaginaba que estábamos haciendo sexo, y mi amo me mostró esposada, en la cama con el sexo rojo y los pezones tiesos. 

-         ¿Te apetecería follártela?... Follátela, sácate la polla y métesela en la boca.... así.... así.... que te parece esta zorra??
-         Me excita. Puta....que puta eres putón.
-         Fóllatela, follátela...

El camarero me penetró y me daba unas envestidas bestiales. Mi chocho no dejaba de mojarse, se movía al unísono que la polla del camarero. Mi amo metió su polla en mi boca, mientras nos corríamos el  camarero y yo.

Y luego, me quitó las esposas, me puso como una perra en la cama y delante del camarero me enculó, hasta que se corrió como un animal dentro de mí. Yo....excitada por ser exhibida dándome por culo y con el rabo del camarero nuevamente en mi boca, tuve un tercer orgasmo al mismo tiempo que mi amo... Quedé extenuada y satisfecha, caída sobre la cama, con el rostro rosado y una brillante mirada.
-         Gracias, mi amo.



Divina Perla

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