Bueno, señores, que mi perrita no está por aquí. Es un amorcito, es cachorrilla. Ahora está en el campo con una de mis tías. Con ella no hay quien se aburra, por eso se la llevan de campo siempre que se puede. Todos los días va a la escuela canina, conmigo, y parece que va avanzando, aunque perdió lo que había aprendido cuando estuvimos en la playa, pero parece que ya está tomando nota. Hoy la hemos puesto en una terraza grande sin protección y ha saltado la verja y se ha puesto, que casi le ha salvado el canalón...no, pero quien realmente le ha salvado de caerse al vacío ha sido una estupendísima jovencita que andaba por aquí y que ni corta ni perezosa, ha cogido a nuestra perrita y la ha puesto a salvo.
Han sido ganas de arriesgar por mi parte, puesto que sé pertinentemente, que no había protección en toda la terraza, estoy pendiente pero aún no la he puesto. Así que mea culpa. Aunque gracias a la acertada intervención de la jovencita, la perrita ha sido rescatada a tiempo. Qué guayyyy, por Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario