Medio dormida, me doy media vuelta, apago el despertador. Pero bueno...dónde está este hombre? creí que estaría acostado a mi lado. No, me levanto con esfuerzo, me habia acostado a las cinco y eran justo las seis y media. Si quería estar lista, no tenía más remedio que levantarme y, sobre todo, buscar a mi perro...¿habría sido capaz de largarse sin despedirse?. Todo podía ser...a veces, su comportamiento me sorprendía con algo que no me esperaba. Pero también me parecía demasiado que se hubiera ido sin decirme adiós. Lo considero de mal gusto.
Recorro el pasillo y no veo ni siento nada, pero al llegar al salón, me quedo de piedra. No imaginaba ni por un instante que mi perro, estuviera allí, de pie, después de haberse corrido como un loco, delante mi ordenador portátil, la webcam encendida, y...qué decir, estaba practicando cibersexo. Sí, lo veía con mis propios ojos, de pie, desnudo de cintura para abajo, hacía frío, era un día de invierno, la calefacción ya había sido apagada.
Me acerqué y le pregunté con gestos pero cómo, pero cómo es que en vez de descansar a mi lado, o en mi alfombra si lo prefieres, estás aquí delante de una pantallita, tocándote. Me contesta susurrando, estoy con Amatsuxa. Yo había oído hablar de ella, pero no la conocía ni en persona ni por la red. Supongo que al verse sorprendido y no poderlo dejar porque ella estaba muy excitada y mi perro igual, me hizo señas que deseaba continuar. Amatsuxa había hecho un streeptes fantástico mostrándole todo de todo, además de haberle ordenado torturarse él mismo sus genitales. Ninguno de los dos podían parar.
Qué pintaba yo allí, en todo aquello. Me preguntaba a mí misma cómo me sentía. Me debería sentir herida, pues después de haberme entregado como Ama, él no se había dado por satisfecho...pero, de golpe pensé: "bueno, hay que aceptar las cosas tal cual vienen, este perro tiene muchas amigas y todas le hacen de Amas, aunque no lo sean" "este perro es un hombre y piensa en sexo más que en otra cosa y eso no se puede cambiar".
Pues bien, no sé como fue ni por qué, pero decidí darle aún más placer uniéndome a sus tocamientos, sin ser yo vista por la cam, de modo que agachada, yo estuviera agarrándole bien los güevos y si cambiaba la cam, aprovechaba a clavarle mis dientes en su polla ya torturada. Así la escena es surrealista: perro masturbándose delante de la cam con Amatsuxa intercambiando, asistido por su Ama, cogido por los huevos, mordido con los dientes la polla y, finalmente, ordeñado hasta vaciarle totalmente, dándome toda su leche, que es mía y nada más que mía.
Tendría que haberme kabreado? y haberlo castigado?
ResponderEliminarEspero vuestras respuestas.
Respuestas: La mayoría de los encuestados piensan que debería haberle castigado. Otros piensan que debería el perro haber pedido permiso a su Ama.
ResponderEliminarEn todo caso, debía haberte castigado. ¡Te lo debo!