Confío en mi Ama plenamente, conozco su casa, la matrícula de su coche, su teléfono...muchas cosas de su identidad. Sin embargo, aún no sé por ella misma su identidad ni sus actividades. Podría investigarlo, están las páginas amarillas y su teléfono fijo tiene el número marcado, aparte que sé su dirección.
A veces cuando va a castigarme justamente merecida la tortura, sin querer me pasan algunos pensamientos de inseguridad hacia ella, me digo, pero qué referencias tengo de ella. Ninguna. Nadie de mi entorno sabe nada sobre su identidad ni sobre su personalidad ni de su historial. Es una completa desconocida en las salas de internet, ha aparecido como casi anónima. Su incursión en ellas es discreta, sencilla, tímida y cariñosa, más allá nadie de las personas que conozco habla de ella ni se fija en ella. Yo me fijé en ella porque ella quiso fijarse en mí.
Cuando me hizo pasar a su salón, encontré una pared completamente despejada, era donde mi cuerpo se apoyaría para sostenerme de forma equilibrada, una vez que enganchara mis muñecas con los brazos levantados en la cuerda que colgaba de los ganchos de las plantas de otrora. Tensó las cuerdas subiéndose a una escalera. Yo temía que en una de esas acrobacias, mi Ama cayera y yo quedara colgado sin más, debiendo usar toda la fuerza de que soy capaz para arrarcar del techo los tacos que sostienen los ganchos. Ella parecía hacer los nudos y tensar las cuerdas con seguridad...pero en el fondo de mí, me decía ¡vaya aventura! ¡jamás me hubiera imaginado que sería puesto en la cruz de San Andrés, sin maderos!
Cuando quedaron mis brazos completamente en tensión, mi espalda podía dificilmente apoyarse en la pared, cosa que yo quería pero quedaba un pequeño vací. Mi Ama me ordenó abrir mis piernas con una abertura semejante a la anchura de mis caderas o algo más, pero no exagerada (supongo que sino no podría mantenerme en equilibrio y caería a la primera de cambio). Tomó mis tobillos y los ató a una de las patas de cada uno de los sillones. Tensó de nuevo las cuerdas y me encontré totalmente inmovil. Ahora sí estaba en sus manos y además, las cuerdas tensas me exigían hacer ciertos esfuerzos para mantenerme sin dejar caer parte del peso de mi cuerpo y hacer algún destrozo en la instalación artesanal que mi Ama había preparado como chica traviesa que es ella, con tanto ingenio, porque antes de todo, respeto todas la parafernalia que mi Ama pone en cada sesión y procuro siempre no romperle nada porque eso, yo creo la enfadaría.
Entonces, me encontraba desnudo, con los brazos levantados y abiertos tensados por cuerdas, las piernas separadas y tensadas también, mi sexo excitado por la situación, pero morcillón, mi mente se había vacíado de los pensamientos de inseguridad o miedo o desconfianza. Tenía la mente fija en la situación global, no seguía los movimientos de mi Ama, sólo sentía cuando ella frente a mí, blandía su látido de colas contra mi cola. No me daba cuenta de su tanga negro ni de sus ligueros negros ni de sus zapatos de tacón alto.
Sólo me daba cuenta cuando el látigo rozaba mi púbis y se deslizaba por mi cola, entre latigazo y latigazo, una especie de vacio mental, y sólo esperaba que volviera a sentir el látigo sobre la parte baja de mi cuerpo. Esperaba una y otra vez, la fuerza de su laltigazo. Quedaba desorientado cuando paró y se acercó a mí. Me agarró de mis güevos, se acercó a mi cuello, me lo lamío mientras me los apretó y me preguntó que si deseaba que continuase la lección. Le respondí como sólo puede hacerlo un perro sumiso. Lo que usted quiera mi Ama. ¿Quieres que continúe, entonces?. Soy suyo Señora, haga de mí lo que desee.
Mi Ama deseó restregar su culo contra mi polla y yo me sentí estremecer, se restregaba contra mí y yo sin poder, poner mis manos sobre sus preciosos pechos. ¡Oh, oh, oh! Se volvió de nuevo, me volvió a agarrar los genitales, me empinzó los testículos. Me puso un bondange en la raíz de mi cola, buscó una botella de agua de 5 litros de agua, y me lo enganchó en la cola, ¡dios, qué placer! ¡cómo me dolía mantener ese peso colgado a mis genitales, era bestial el dolor que sentía y, sin embargo, quería profundamente más y estar más y más entregado a mi Ama y ser suyo hasta la médula. De pronto, el látigo volvió a chascar sobre mis genitales, yo...gritaba agggghhh...oghh, uffffgggmm....mi Ama....agghhhh...oghh, ufffgggmm...mi Ama...
All available.
Hoy, tengo ganas de ti...!!!
lunes, 23 de enero de 2012
lunes, 16 de enero de 2012
Quiero aclarar
Que en la entrada correspondiente a Mis amigos, el correo pertenece a un gran amigo mío, más joven que yo, con el que me llevo estupendamente. Es más alto que yo y bueno, hacemos una pareja encantadora, parecemos la tía y el sobrino. Y sobre esta semejanza bromeamos. ACLARO, PUES, QUE NO ES MI SOBRINO. Aclaro este dato porque puede llevar a confusión el discurso...pero para que no sea así, aquí lo dejo dicho.
domingo, 15 de enero de 2012
Le inclino la cabeza hacia atrás...
Y le saco de entre mis piernas, estaba de rodillas, con los pantalones bajados, y la lengua sabrosa ya de haber lamido la entrepierna de su Ama. Estaba hipnotizado ya de haber recibido su castigo nada más entrar por la puerta, en la línea de despeque para viajar a otra dimensión. Había caído postrado a mis pies, y besaba con morbo mis lindos zapatos negros de tiras de charol y tacón alto, que en algún momento de la noche disfrutaría más de cerca. Empezó como tiene ordenado a lamerme desde la punta de mis pies, pasando por los sensuales muslos hasta donde se abre el chocho, que después de haber sido depilado con sumo cuidado, minutos antes, de haber sido cubierto por un tanga que se mete entre los carrillos y que justamente deja al descubierto la apertura por donde el chocho y sus fluidos se comunicarán con la boca y la lengua del que de rodillas, busca con ansía su alimento y quiere rebozarse de todo el chocho de su Ama y de sus más íntimos fluidos.
Quiero que no sólo me dé esos lametones de perro abandonado que busca Ama y la encuentra, quiero que sienta sobre su cuello, el collar de su Ama, que le víncula y une a Ella. Inclino suavemente su cabeza hacia atrás y le quito de mamar entre mis piernas, no quiere, quiere continuar, pero le quito, porque quiero ponerle mi collar, de cuero, con puntas, es un collar que se pone a los pastores alemanes. Es mi pastor alemán, perro fuerte, noble y con porte. Engancho la correa y empiezo a pasearlo por toda la casa detrás de mí, justo le dejo que lleve la cabeza baja, y delante de los espejos, me paro para que suba la vista y se observe lo perro que es y aproveche, para lamerme la raja el culo, mientras yo hago monerías delante de mi espejo, tocándome las tetas, sacándomelas, metiéndomelas, moviendo mi cintura y mis piernas, y de vez en cuando acariciando su cabeza, su cabello ya casi mojado.
Por fin, ha llegado el momento tan deseado, de entregarme a mi Ama, por fin, estoy con ella y ella me trata como lo que soy su perro. Su perro kabrón, sé que mi Ama aunque no me regañe, me castigará como merezco pues ella sabe que le sido, sin querer, infiel. Y lo malo es que siempre me surge Ella, siempre Ella se interpone en mi camino. ¿Cómo podría pasarme de Ella, si me hace temblar del placer que me hace sentir? cuando se apodera de mi voluntad y me castiga como un perro cachorro, que le gusta jugar con todo y no distingue quien es su Ama, de quien no lo es.
Acaso, puedo poseer más a este hombre, que cuando lo hago mi perro y lo pongo a darme toda la complacencia de la que es capaz. Poseo a este perro hasta la médula porque le voy a preparar para que reciba las torturas genitales que merece, para que reciba la humillación que merece y para que me dé sin contemplaciones todo el placer que pueda y que yo merezco por la entrega sin condiciones que le hago de mi persona y de mis pasiones.
"Lámeme, Lámeme el culo...date la vuelta y de perfil, láme mi chocho y succiona sus jugos, su néctar, y saboreame hasta ...que quiera"
Tú eres mi perro, mi perro kabrón y yo soy tu Ama. Tienes mi collar y yo te llevo a mi lado, cabizbajo, pidiéndome, suplicándome en silencio castigo y dolor, para que el placer sea más profundo.
Lo tendrás, lo tendrás, yo lo digo en silencio, pero tú lo sabes ya.
Quiero que no sólo me dé esos lametones de perro abandonado que busca Ama y la encuentra, quiero que sienta sobre su cuello, el collar de su Ama, que le víncula y une a Ella. Inclino suavemente su cabeza hacia atrás y le quito de mamar entre mis piernas, no quiere, quiere continuar, pero le quito, porque quiero ponerle mi collar, de cuero, con puntas, es un collar que se pone a los pastores alemanes. Es mi pastor alemán, perro fuerte, noble y con porte. Engancho la correa y empiezo a pasearlo por toda la casa detrás de mí, justo le dejo que lleve la cabeza baja, y delante de los espejos, me paro para que suba la vista y se observe lo perro que es y aproveche, para lamerme la raja el culo, mientras yo hago monerías delante de mi espejo, tocándome las tetas, sacándomelas, metiéndomelas, moviendo mi cintura y mis piernas, y de vez en cuando acariciando su cabeza, su cabello ya casi mojado.
Por fin, ha llegado el momento tan deseado, de entregarme a mi Ama, por fin, estoy con ella y ella me trata como lo que soy su perro. Su perro kabrón, sé que mi Ama aunque no me regañe, me castigará como merezco pues ella sabe que le sido, sin querer, infiel. Y lo malo es que siempre me surge Ella, siempre Ella se interpone en mi camino. ¿Cómo podría pasarme de Ella, si me hace temblar del placer que me hace sentir? cuando se apodera de mi voluntad y me castiga como un perro cachorro, que le gusta jugar con todo y no distingue quien es su Ama, de quien no lo es.
Acaso, puedo poseer más a este hombre, que cuando lo hago mi perro y lo pongo a darme toda la complacencia de la que es capaz. Poseo a este perro hasta la médula porque le voy a preparar para que reciba las torturas genitales que merece, para que reciba la humillación que merece y para que me dé sin contemplaciones todo el placer que pueda y que yo merezco por la entrega sin condiciones que le hago de mi persona y de mis pasiones.
"Lámeme, Lámeme el culo...date la vuelta y de perfil, láme mi chocho y succiona sus jugos, su néctar, y saboreame hasta ...que quiera"
Tú eres mi perro, mi perro kabrón y yo soy tu Ama. Tienes mi collar y yo te llevo a mi lado, cabizbajo, pidiéndome, suplicándome en silencio castigo y dolor, para que el placer sea más profundo.
Lo tendrás, lo tendrás, yo lo digo en silencio, pero tú lo sabes ya.
viernes, 13 de enero de 2012
Cuando lo recibí...
Estaba tan sexy...que me daban ganas de amarme a mí misma delante de la webcam y recoger el vídeo de una belleza incomprendida, me encontraba tan sexy, que íntimamente me sentía excitada. Todo en mí formaba parte del mismo ritual que cada vez que lo encontraba realizaba. Ritual que siempre llevaba con la misma devoción. Primero arreglaba el salón y movía los muebles, según la escena que previamente hubiera yo imaginada o imaginado con él, vía internet o sms. Aquel día, despejé una pared central, en ambas esquinas penden dos macetas con hermosos potos que cuelgan, había que descolgarlos sin que las plantas se rompieran. Así lo hice, aparecieron los anclajes que mantendrían el cuerpo de mi perro atado y que en el caso de pretender moverse, le sería imposible. Estaba el salón medianamente vacío pues en la mesita pequeña siempre ponía los utensilios que me servirían para dar dolor y placer y para obligarle a que me complaciera y sirviera, y se pusiera de rodillas y me rindiera la adoración que merece toda Ama, que acepta tener un perro.
Tener un perro no es sacarle dos veces al día y alimentarle y educarle. Tener un perro representa, sin duda, alguna, un compromiso firme y una entrega recíproca asegurada. En la sesión que preparaba, sabía que mi perro venía por su ración semanal de dolor, de dolor, y de íntenso placer ... hasta quedar exhausto... y sabía también que él deseaba con todo su ser entregarse y ser mío. Sabía que kilómetros antes de llegar a la puerta, sufría porque sus genitales no le dejaban en paz, se los tenía que atar a mi demanda y venía con ella hecha una piedra de dura.
Me excitaba saber que ya estaba cerca, que me faltaba solo unos minutos para tenerlo allí, delante de mí, vibrante su cuerpo y jadeante, tembloroso de llegar y con las ansías de entregarse sin límites, ser sometido, humillado y azotado y poder al mismo tiempo, besar los pies de la mujer que es, ha sido y será, el instrumento de su éxtasis, mística y cénit de su sexualidad y sensualidad. ¡Te adoro Ama! te lo digo con mi mente, mi cuerpo y mi corazón.
Tener un perro no es sacarle dos veces al día y alimentarle y educarle. Tener un perro representa, sin duda, alguna, un compromiso firme y una entrega recíproca asegurada. En la sesión que preparaba, sabía que mi perro venía por su ración semanal de dolor, de dolor, y de íntenso placer ... hasta quedar exhausto... y sabía también que él deseaba con todo su ser entregarse y ser mío. Sabía que kilómetros antes de llegar a la puerta, sufría porque sus genitales no le dejaban en paz, se los tenía que atar a mi demanda y venía con ella hecha una piedra de dura.
Me excitaba saber que ya estaba cerca, que me faltaba solo unos minutos para tenerlo allí, delante de mí, vibrante su cuerpo y jadeante, tembloroso de llegar y con las ansías de entregarse sin límites, ser sometido, humillado y azotado y poder al mismo tiempo, besar los pies de la mujer que es, ha sido y será, el instrumento de su éxtasis, mística y cénit de su sexualidad y sensualidad. ¡Te adoro Ama! te lo digo con mi mente, mi cuerpo y mi corazón.
lunes, 9 de enero de 2012
El despertador sonó
Medio dormida, me doy media vuelta, apago el despertador. Pero bueno...dónde está este hombre? creí que estaría acostado a mi lado. No, me levanto con esfuerzo, me habia acostado a las cinco y eran justo las seis y media. Si quería estar lista, no tenía más remedio que levantarme y, sobre todo, buscar a mi perro...¿habría sido capaz de largarse sin despedirse?. Todo podía ser...a veces, su comportamiento me sorprendía con algo que no me esperaba. Pero también me parecía demasiado que se hubiera ido sin decirme adiós. Lo considero de mal gusto.
Recorro el pasillo y no veo ni siento nada, pero al llegar al salón, me quedo de piedra. No imaginaba ni por un instante que mi perro, estuviera allí, de pie, después de haberse corrido como un loco, delante mi ordenador portátil, la webcam encendida, y...qué decir, estaba practicando cibersexo. Sí, lo veía con mis propios ojos, de pie, desnudo de cintura para abajo, hacía frío, era un día de invierno, la calefacción ya había sido apagada.
Me acerqué y le pregunté con gestos pero cómo, pero cómo es que en vez de descansar a mi lado, o en mi alfombra si lo prefieres, estás aquí delante de una pantallita, tocándote. Me contesta susurrando, estoy con Amatsuxa. Yo había oído hablar de ella, pero no la conocía ni en persona ni por la red. Supongo que al verse sorprendido y no poderlo dejar porque ella estaba muy excitada y mi perro igual, me hizo señas que deseaba continuar. Amatsuxa había hecho un streeptes fantástico mostrándole todo de todo, además de haberle ordenado torturarse él mismo sus genitales. Ninguno de los dos podían parar.
Qué pintaba yo allí, en todo aquello. Me preguntaba a mí misma cómo me sentía. Me debería sentir herida, pues después de haberme entregado como Ama, él no se había dado por satisfecho...pero, de golpe pensé: "bueno, hay que aceptar las cosas tal cual vienen, este perro tiene muchas amigas y todas le hacen de Amas, aunque no lo sean" "este perro es un hombre y piensa en sexo más que en otra cosa y eso no se puede cambiar".
Pues bien, no sé como fue ni por qué, pero decidí darle aún más placer uniéndome a sus tocamientos, sin ser yo vista por la cam, de modo que agachada, yo estuviera agarrándole bien los güevos y si cambiaba la cam, aprovechaba a clavarle mis dientes en su polla ya torturada. Así la escena es surrealista: perro masturbándose delante de la cam con Amatsuxa intercambiando, asistido por su Ama, cogido por los huevos, mordido con los dientes la polla y, finalmente, ordeñado hasta vaciarle totalmente, dándome toda su leche, que es mía y nada más que mía.
Recorro el pasillo y no veo ni siento nada, pero al llegar al salón, me quedo de piedra. No imaginaba ni por un instante que mi perro, estuviera allí, de pie, después de haberse corrido como un loco, delante mi ordenador portátil, la webcam encendida, y...qué decir, estaba practicando cibersexo. Sí, lo veía con mis propios ojos, de pie, desnudo de cintura para abajo, hacía frío, era un día de invierno, la calefacción ya había sido apagada.
Me acerqué y le pregunté con gestos pero cómo, pero cómo es que en vez de descansar a mi lado, o en mi alfombra si lo prefieres, estás aquí delante de una pantallita, tocándote. Me contesta susurrando, estoy con Amatsuxa. Yo había oído hablar de ella, pero no la conocía ni en persona ni por la red. Supongo que al verse sorprendido y no poderlo dejar porque ella estaba muy excitada y mi perro igual, me hizo señas que deseaba continuar. Amatsuxa había hecho un streeptes fantástico mostrándole todo de todo, además de haberle ordenado torturarse él mismo sus genitales. Ninguno de los dos podían parar.
Qué pintaba yo allí, en todo aquello. Me preguntaba a mí misma cómo me sentía. Me debería sentir herida, pues después de haberme entregado como Ama, él no se había dado por satisfecho...pero, de golpe pensé: "bueno, hay que aceptar las cosas tal cual vienen, este perro tiene muchas amigas y todas le hacen de Amas, aunque no lo sean" "este perro es un hombre y piensa en sexo más que en otra cosa y eso no se puede cambiar".
Pues bien, no sé como fue ni por qué, pero decidí darle aún más placer uniéndome a sus tocamientos, sin ser yo vista por la cam, de modo que agachada, yo estuviera agarrándole bien los güevos y si cambiaba la cam, aprovechaba a clavarle mis dientes en su polla ya torturada. Así la escena es surrealista: perro masturbándose delante de la cam con Amatsuxa intercambiando, asistido por su Ama, cogido por los huevos, mordido con los dientes la polla y, finalmente, ordeñado hasta vaciarle totalmente, dándome toda su leche, que es mía y nada más que mía.
domingo, 8 de enero de 2012
Pufffg...menos mal...
menos mal que se presentó, por una vez. Pero la foto no es suya ...creo que es del internet.... Me veré obligada a cogerlas yo también de ahí...porque ando escasísima de material visual, salvo que me haga yo unas con unos guantes que tengo de mallas. O bien, que las publique de otros sumisos que me las han enviado....al igual que el señorito. Jajaja...
No se puede estar repicando y en la procesión.
No se puede estar repicando y en la procesión.
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